Ilustrador sin título

Venus a lápizA principios de este verano me planteé un reto personal y profesional: conseguir el título de Ilustrador, el de Ciclo Superior, el que se escribe con la primera “I” en mayúscula. Dado que  las academias que impartían cursos de ilustración no me garantizaban el mismo nivel que la enseñanza pública y su precio era inasumible, decidí liarme la manta a la cabeza y optar por una de las pocas plazas que ofrecía Arte10, único centro público con esta titulación en Madrid.

En el momento de la inscripción para el examen de acceso (25 euros por intentarlo) ya se me advirtió de que las 46 plazas estarían muy disputadas, teniendo preferencia para las mismas aquellas personas que tuviesen títulos de Bachillerato artístico, Bellas artes o Arquitectura, entre otros requisitos que yo no cumplía… ¡¡quién me mandaba a mí estudiar Publicidad!!. Aún así, como ya echaba de menos lo de hincar los codos en verano y no soy muy de playa, decidí quedarme en Madrid todo agosto y septiembre, practicando y estudiando.

Dos pruebas prácticas y una teórica convirtieron mi verano en una agradable y constante lucha contra los libros de texto de bachillerato (COU en mis tiempos), el dibujo al natural de esculturas y puentes de las calles de Madrid y las acuarelas. Un mundo casi nuevo para un gregario del Photoshop y el Illustrator como yo, más acostumbrado a que le hablen de CMYK, hexadecimales y curvas de Bézier que de mezclar gotas de color en un vaso de Nocilla vacío.

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Mis 10 mejores artículos para Cinemanía

Cabecera Cinemanía

Debe ser que se me ha quedado ya el tic de publicar los artículos en forma de lista después de haber hecho unas cuantas decenas de ellas en mi año en Cinemanía. Como este pasado lunes publiqué mi último artículo (al menos de momento) para la revista de cine favorita de la gente con criterio, he pensado que ya me tocaba hacerme un auto homenaje presentando una retrospectiva de lo que han sido los últimos meses.

La siguiente lista pretende recopilar los artículos escritos para Cinemanía que más han importancia han tenido para mí, ya sea por visitas, por debate generado, por satisfacción o simplemente por lo bien que me lo he pasado escribiéndolos. Eso sí, no me he atrevido a ordenarlos de 0 a 10 porque no sabría decir cuál de ellos prefiero. Allá van.
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Bárcenas ya tiene tipografía: Corrupt Script

En plena vorágine del Caso Bárcenas, con corruptos (perdón, presuntos corruptos) apareciendo hasta de debajo de las piedras, un estudio de diseño gráfico de Barcelona, Identya, ha optado por tomárselo con humor y creatividad. En menos que canta un gallo, este estudio ha elaborado una tipografía basada en la (supuesta) caligrafía de Luis Bárcenas, ex tesorero del Partido Popular. La tipo, como no podía ser de otra manera, ha resultado estar tan corrupta como su inspirador, y de ahí ha surgido su nombre: Corrupt Script.

Corrupt Script Bárcenas

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Stagestack y la reinvención de Freehand

Logo FreehandCualquiera que lleve unos años trasteando con el diseño gráfico habrá tratado alguna vez con el ya mítico Freehand. El programa otrora referencia del diseño vectorial dejó de actualizarse hace ya casi una década, poco antes de que Adobe adquiriera Macromedia, y comenzase así su reinado absoluto en el software gráfico. La empresa quería imponer su Illustrator por encima de todo y no tuvo reparos en cepillarse al programa que desde el principio le había hecho sombra.

Adobe compró a Macromedia en 2005 el invento que Aldus había creado en 1988,  junto a otros de sus hermanos como Flash y Dreamweaver… A decir verdad, compró Macromedia al completo, con todos sus habitantes incluídos. Sin embargo, mientras Flash y Dreamweaver siguieron siendo desarrollados por Adobe, Freehand se encontró con la maldición de encontrarse en su nueva casa matriz con un hermano pequeño más consentido, y que se iba a llevar toda la comida. Los señores de Adobe, por lo tanto, dejaron morir a Freehand de malnutrición mientras Illustrator se hacía más y más grande.
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Concursos de carteles (y II): La cruz

Comentaba el otro día cómo los concursos de carteles son la primera alternativa para un diseñador novel, la más aparentemente jugosa; y lo fue más en mi caso después de llegar y besar el santo. La experiencia, sin embargo, hizo mella en mi ser después de que la suerte -o la inspiración- no fuese tan propicia en las siguientes convocatorias. Poco después de resultar premiado en mi primer concurso decidí volver a probar suerte, esta vez yendo a por uno de los peces más gordos del estanque: el concurso de carteles de San Fermín, dotado con un premio de 5.000 euros y con más de 500 participantes de todo el mundo.

Cartel concurso San Fermín 2006La apuesta para esta ocasión fue un humilde diseño tipográfico realizado a golpe de Freehand, que es lo que se llevaba por entonces. Una vez tenía la idea, el trabajo fue rápido, incluso para quien por aquel entonces podría considerarse un rookie. Lo que no fue tan llevadero fue el tener que imprimir a 70×100 cm. sobre soporte rígido, un duro varapalo para el bolsillo. Por avatares del destino, o tal vez una conspiración en mi contra, el cartel no fue preseleccionado y ahora descansa en algún almacén del Ayuntamiento de Pamplona, como el Arca Perdida.

Aún probé suerte alguna otra vez por aquella época, pero entre la desilusión y el hecho de haber encontrado un trabajo “de lo mío”, el afán cartelístico se fue diluyendo.

No fue hasta 2011 cuando nuevamente volví a probar suerte con otro concurso, organizado por Civican (Pamplona). No recuerdo la cuantía del premio, pero era generosa, y además el ganador se imprimirá en una lona de varios metros cuadrados en el centro de la ciudad. Quise probar algo diferente para esa ocasión y decidí probar algo con pixel art isométrico, representando el propio edificio del centro cultural. La ejecución esta vez fue una obra faraónica, llevándose horas y horas de mi tiempo y llegando a pixelarme las retinas, si no recuerdo mal.

Tampoco esta vez el cartel fue seleccionado para la exposición, aunque en esta ocasión fue más sangrante para un servidor. No puede establecerse un criterio objetivo para la calidad de una obra pero… ¡qué demonios! El mío era mejor que muchos de los que estaban expuestos. Cabizbajo, iracundo y frustrado, alcé mi puño al cielo y a Dios puse por testigo de que nunca más volvería a emplear mi tiempo ni mi dinero en un trabajo de tan arbitraria recompensa, ¡sobre todo si no conocía a nadie del jurado!

Cartel para concurso Civican (Pamplona)

Concursos de carteles (I): La cara

Cuando uno empieza en esto del diseño gráfico, lo ve muy claro: “Me presentaré a concursos de carteles, que hay un montón, ganaré un pasta y encima veré mis obras por ahí”. Al menos ése fue mi primer anhelo, viendo las cantidades que se repartían en estos concursos, antes de que ayuntamientos, asociaciones, ONGs y demás mecenas empezaran a pasar la tijera por todo gasto ‘superfluo’.

Con esa idea en la cabeza, y con mis primeras lecciones de Photoshop bien aprendidas, se me abrió el cielo al ver un concurso que ofrecía una buena suma (600 euros) y no auguraba demasiada participación. Tenía una buena idea en la cabeza -o al menos eso pensaba yo- y más o menos sabía cómo ejecutarla, así que me puse manos a la obra.

La ONG SED (Solidaridad Educación Desarrollo) quería sensibilizar sobre el abuso que supone la deuda externa para los países menos desarrollados, ubicados principalmente al sur del planeta, por parte de los países de la zona norte. Estaba claro: El norte exprime al sur, y no se me ocurría una manera más gráfica de hacerlo que representándolo literalmente con un exprimidor. Cogí una naranja, la exprimí y la fotografié, así como al exprimidor que tenía en casa. Descargué una foto libre de derechos de la web de la NASA y apliqué mis recién adquiridas habilidades para que el norte exprimiese al sur. Completé con el texto que me habían pedido, imprimí y entregué.

Unas semanas más tarde recibí una llamada de la ONG informándome de la feliz noticia: Había ganado. La técnica, desde mi punto de vista actual, era más bien pobre, por no hablar de la calidad de las fotografías, pero… ¡¡había ganado!! El sueño del diseñador novato se cumplía; el mundo a mis pies, todo era posible. Nada más lejos, pero que me quiten lo bailao.

Cartel ganador del concurso de la ONG SED en 2005

Diseño gráfico somos y en Facebook nos convertiremos

Hace ya unos meses que decidí lavar la cara de mi web personal, pero después de darle muchas vueltas, llegué a la conclusión de que sin Facebook, un diseñador gráfico freelance no es nada; un candado sin llave, una baraja sin as… ¿sigo?
Desde hoy ocupo mi pequeño espacio en la red social, y yo, que soy como Roberto Carlos, quiero tener un millón de amigos, aunque me conformaré con alguno menos, siempre que sean buenos. Seguro que lo son.
Prometo no ser demasiado pesado con las actualizaciones, ni tampoco abandonar la página en el olvido… o prometo intentarlo. ¿Por qué no me sigues en Facebook y lo compruebas? Te aseguro que no intentaré agarrarte del brazo si quieres huir. Rock this!

 

JSNagore · Diseño gráfico freelance | Sígueme en Facebook

 

Reiniciamos

Después de más de un año con mi web en el aire, ha llegado el momento de darle un lavado de cara. Hacer uno su propia web con un html y un css desde cero tiene su encanto romántico, pero cuando toca actualizar a mano cada vez que hay algo nuevo que mostrar, lo reconozco, no apetece.

Con el objetivo de hacer una web más dinámica, más actualizada, y poder mostrar todos los trabajos que voy haciendo, me lanzo a los brazos de WordPress. Una vez que haya domado a la fiera, esto irá como la seda. Gracias por seguirme y espero que disfrutes de mis trabajos.